BIOGRAFÍA
ISABEL CRISTINA ARROYO CALVO
Nació el 2 de abril de 1957 en Alajuela, Costa Rica. Estudió Periodismo en la Universidad de Costa Rica. Laboró en Radio Universidad de Costa Rica, donde logró desarrollarse ampliamente realizando entrevistas y reportajes sobre temas políticos y culturales.
Desde la adolescencia mostró especial inclinación por las letras, pero no fue sino hasta 2016 que publica su primer libro Poemas al aire libre.
Desde 2015 pertenece al Grupo Literario Poiesis, donde participa del taller literario y en los recitales, especialmente en la Biblioteca Nacional de Costa Rica.
Mantiene gran actividad en redes sociales con su página cultural Poiesis feliz, en Facebook y en otras instancias virtuales.
Ha publicado cinco libros de poemas: Poemas al aire libre (2016), Huellas para el silencio (2017), Al rasgar la piedra (digital 2017), Abecedario en la tormenta (2019) y Presagios de arena (2020).
Participó en las antologías de Costa Rica: La palabra provocada, que fue realizada por el Instituto Cultural Iberoamericano y la Antología de Cuentos del Grupo Literario Poiesis Donde cuentan hormigas y segundos, en el año 2020. También formó parte de la Quinta Antología de Poetas Latinoamericanos Palabras en vuelo, organizada por la Red Némesis en 2019 y participa en la Antología Latinoamericana Siempre un girasol, que fue organizada en Florida, Estados Unidos. También pronto tendrá participación en la Antología Latinoamericana de la Red Némesis de Arte y Cultura 2020.
Poesías:
NOSOTROS Y LA TIERRA
Soy raíz,
he penetrado el secreto profundo de la Tierra,
asomo a sus pétalos nocturnos y descubro
su penumbra penetrando en mis cauces.
Miro la gota de rocío
que derrama el cielo al abrazarla
y pienso que la Tierra guarda su quejido
dentro del fuego perenne de su entraña,
como mujer que desafía las fronteras.
Las nubes derraman su lágrima
cuando la tormenta lanza el rayo caprichoso
que hoy nos conmueve.
Te miro, diosa de las cumbres,
girando imprecisa sobre tu propia sombra,
abriendo meridianos,
deshojando el ecuador entre tus ramas,
cuando despiertas con el ruido del dolor
sobre tu falda.
Soy raíz, soy mujer,
he penetrado los celajes y me he bañado
en tus saladas aguas,
te viertes como madre
en medio del plástico voraz
que ahoga tus entrañas.
Es tu vientre, la palabra última y primera
que nos permite respirar cuando agotadas
nos acoges bajo tu sombra
mientras las olas liberan el aire marino
y nos hacen ver, que eres ese paraíso
que aún no hemos perdido.
Tierra amada,
hoy gritas nuestro grito liberándote,
abriendo brecha en el precipicio
que consume nuestro nombre.
Por eso, nosotros mano a mano,
arrancaremos la derrota.
MEMORIAS DE UN CIPRÈS EN LA MONTAÑA
Yo soy solo un árbol,
solo un ciprés,
derramando aromas como las montañas,
que liberan savia desde su entraña
y semejan pechos nacidos del alba,
madres que arrancan la palabra asombro
de estas ramas secas, mis brazos que bailan.
Y sobre estas ramas la cruz del poniente
de un hombre que sueña en la curvatura
donde nace el sol, un hombre dorado
es el sol que crece cuando ama a la Tierra
y la Tierra a él, sándalo aromoso,
soñando en mi pupila.
Recoge la luna, náufrago en mi piel.
Solo soy un árbol entre tanta gente,
una peregrina que canta a la aurora,
una campesina que junta en su enagua
la vid del paisaje y el rostro del mar.
Solazo en mi sangre la voz del ancestro,
mis raíces saltan por entre la hierba,
verde es mi espera y verdes mis brazos,
verde la colina que te vio pasar.
Este hombre dorado, este árbol de sándalo
hoy vistió los bosques de lágrimas llanas,
llovió por el parque,
llovió en la mañana,
y en mis ramas secas llueve nuestro sol.
Comentarios
Publicar un comentario