KARLA STERLOFF
(San José, 1975)
Realizó estudios de Psicología, Educación y Ciencias de la Información. Autora de Especies menores (EUCR, 2011), La respiración de las cosas (The Rolling Book, 2013) y La Mordiente (URUK, 2014). Ha recibido las siguientes distinciones: Primer Lugar del Premio Centroamericano de Cuento de la Asociación Costarricense de Escritoras (2008). Mención de Honor en el II Premio Centroamericano de Cuento de la Asociación Costarricense de Escritoras (2009). Primer Premio del Concurso de Poesía de la Editorial UCR (2011). Premio Áncora de Cuento (2013-2014) otorgado por el Periódico La Nación. Premio Nacional Aquileo J. Echeverría de Cuento (2014).
Espejo de agua
Es un animal que habita en las aguas.
A la nutria la llaman perro de agua.
Las nutrias marinas no migran lejos.
Hay nutrias en los ríos, en los lagos, en canales
Y hay nutrias también en cafeterías japonesas.
Es una práctica común el limar las uñas
o incluso remover los dientes
de las nutrias.
Alojarlas en pequeñas jaulas donde los clientes las puedan tocar.
Nunca volverán a sentir la corriente
después del frio estremecedor del cincel
y al creer haber perdido la batalla
lloran.
Todas las nutrias lloran al mismo tiempo
las nuevas y las antiguas en jauría
esparcen sus lamentos
y resulta en un coro desesperanzado
que puede escucharse kilómetros más allá del centro de la ciudad.
Los habitantes de Japón piensan que lloran los niños.
Dicen que las nutrias mueren años después pensando en el agua
en los días de espaldas aceitadas dejándose llevar por la corriente del canal
mirando la luz eléctrica
las nutrias mueren en sus jaulas
soñando en los días en que fueron perros
suspendidas justo en un punto medio.
Arriba
el cielo enceguecedor
Abajo
el mundo donde duerme el agua.
Despertarse
Son las 6:00 de la mañana
y apenas nos recomponemos
antes de abandonar la cama
siento sus pequeños botones negros clavándose en mi cara
su abrazo es la fricción de su cuerpo sobre mi cuello
el rozar de su pelaje áspero
es la caricia donde huelo su masa de incomprensible devoción
es su olor rancio
su presencia constante
su implacable forma de decir:
amanecimos
El último destello
Mi vida está llena
de cosas insignificantes.
Los caracoles del jardín
caminan por las ventanas de mi cocina.
La perra se ha dormido
en el brazo del sillón
y la vigilo mientras escribo
para que no caiga.
Mi teléfono no funciona
desde hace seis meses
el pan se ha añejado.
Con orgullo,
soy la vergüenza de mi clan.
Cuando me da por soñar,
fabricar de súbito mi paraíso,
en el final del arcoíris,
en la muerte
o en la vida perfecta,
siempre voy caminando
En esa imagen soy feliz
y paradójicamente
no llevo nada de las cosas
por las que tanto he trabajado.
Sus dibujos e ilustraciones de su cotidianidad.




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