Arabella Salaverry escritora y actriz Premio Nacional de literatura Aquileo J. Echeverría 2016- 2019 rama cuento y poesía.
Su infancia transcurrida en el Caribe costarricense define su presencia literaria. Se forma en diversos países latinoamericanos en donde estudia Artes Dramáticas, Filología y Teatro. Ha publicado en Costa Rica y algunas obras en España, entre estas las novelas El sitio de Ariadna y Rastro de sal; cuento: Infidelicias e Impúdicas; poesía: Búscame en la palabra, Llueven Pájaros, Erótica, Continuidad del aire, Violenta piel, Dónde estás Puerto Limón, Chicas Malas, Breviario del deseo esquivo Arborescencias. Su obra aparece en antologías, periódicos, revistas y blogs literarios en su país y en México, España, Colombia, Ecuador, Argentina, Francia, Italia, Polonia y la India. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, polaco, catalán, italiano, al húngaro, al francés y al bengalí. Ejerció la Presidencia y la Vicepresidencia de la ACE (Asociación Costarricense de Escritoras) 2004-2008 2008-2010 y dirige el Grupo EL DUENDE. Invitada a encuentros y festivales de poesía, y al salón de la poesía de la FIL Guadalajara. Diversos escenarios han acogido su voz en recitales personales, Brasil, México, Argentina, entre otros. Ha participado como actriz protagónica y de reparto en más de 40 montajes de diversas instituciones. Trabaja en producción, dirección y actuación para radio, cine y televisión.Cuándo
Cuándo el árbol perdió el agua
cuándo el árbol no bebió más
cuándo cayó el rayo
Y se secaron las hojas
hasta la última
y quedó un esqueleto de árbol
Cuándo el viento barrió pájaros y frutos
cuándo el árbol quedó desnudo
solo rama
Solo silueta calcinada
remedo de lo que fue
plantado sin luz ni aire
en medio de la nada
Cuando arribamos a una memoria de árbol
Y una ausencia
Entonces fuimos solo
Un dolor desgajado de la memoria del bosque
Su mirada lateral acusa
Su mirada lateral acusa
Su lúcido ojo exige
El verde se fue carcomiendo
entre bosques de cemento
Hay ausencia de árbol
en el esquivo reflejo de ese ojo
Persisten sus palabras cercenadas
no se puede argumentar a su demanda
Estupefacta mirada de pájaro sin árbol
Llegan dando tumbos
Llegan dando tumbos
desde impensados territorios
Gaviotas que bullen sobre el olor del mar
se congelan redimiendo el cansancio
Y en esa ausente transparencia
encuentran putrefacción de peces
mareas de petróleo
redes amarrando el vuelo
No lloran porque no saben cómo
Simplemente murieron

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