Semblanza
Carmen Amato Tejeda
Carmen
Amato Tejeda nació en la ciudad de Aguascalientes y radica en Ciudad Juárez
desde los 4 años. Es Doctora
en Literatura Hispanoamericana por
la Universidad Estatal de Arizona, ha sido maestra
de lengua y literatura en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y otras
universidades en Texas, Nuevo Mexico y Arizona. Se desempeña además como
editora, gestora cultural independiente, tallerista y fotógrafa. Ha participado
en varios congresos y encuentros de poetas en México, Estados Unidos, Costa
Rica, Argentina y Colombia. Su trabajo ha sido antologado en
diversas publicaciones nacionales e internacionales. Ha publicado 9 poemarios y una agenda atemporal. Ha sido organizadora de 12
Encuentros internacionales de Poesía, el último realizado en tiempos de
contingencia con la participación de 60 poetas de 15 países. Coordina el taller
literario Indagaciones Poéticas y es parte de la colectiva que lleva el mismo
nombre. En este Primer Encuentro Internacional de Escritores: Vientos de la
literatura en el desierto ha fungido como curadora de poesía.
Sus fotografías
LA
ARAÑA
Todo el día brilló el sol con encendido
fulgor, sobre la yerba.
Mientras en la buganvilla en plena
vigilia, se encontraba la araña.
Esa su gran construcción hecha sobre la
flor, cruzaba de rama a rama.
Con unos hilos de luz que bajo el cielo
azul, se transparentaba.
Por la cámara corrí para sorprenderla
allí, y perpetuarla.
Entre mi ojo y la flor esquivaba su
color, la araña.
Tanto que mejor opté por intentarlo
después, de la mañana.
Intención que no logré porque la imagen
no fue, por la cámara enfocada.
El tiempo corrió y corrió y en la tarde
nos llegó, la granizada.
Hielo que nos apedreó y me mandó y la
mandó a la …
A esperar tiempo mejor para atrapar en la
flor, a dicha araña.
También quiero relatar que no deja de
impactar, la resistencia.
Del material natural con que suele la
araña tramar, su consistencia.
Pues deben ustedes saber que este frío
proceder, de la naturaleza
Nunca la logró vencer a quién yo quería
tener, como mi presa.
A pesar de la tormenta que estuvo de la
pedrada y muy ingrata
La red se mantuvo intacta con su araña en
el centro ilesa
como una estrella atrapada en una gran
telaraña, aún después de la tormenta.
1
No
son tímidos ni discretos
pero
si muy puntuales:
llegan
con la madrugada a inaugurar el árbol
y
lo hacen florecer con sus trinos.
Los
pájaros conversan en la cima del día
y
abiertamente
comentan
con altavoz
los excesos
de la lluvia.
2
El
otro nombre
de
las luciérnagas es
i n s i g
h t …
3
Un
pequeño quinqué
sostenido
en las sombras
traen
las luciérnagas.
Así
poquito a poco,
pintan
de día
la
noche.
4
Otra vez silbatos agudísimos
cuelgan
del aire,
suavidad que se va
y
vuelve como la ola
a la orilla,
algarabía
de niños enfiestados
soplando
sus “espanta-suegras”.
5
Hay
un virtuoso director de orquesta
que
logra esta sinfonía de las cigarras,
minúscula
recreación de Ravel,
re-insistiendo
siempre,
“aunque
Ravel nunca se repite”
como
esta tonadilla que se prende
al
oprimirse
algún botón oculto
en el verano.
6
El
canto
de
las cigarras
aparece
uniforme,
colectivo,
ascendente,
para desaparecer
como
llegó,
y
luego
otra vez
intensidad,
volumen que matiza el instante,
audición al ras del silencio,
y una vez más
como
viniendo de muy lejos
un sonido
suave
apenas perceptible
se
prende de las ramas
y
se sostiene estable,
uniformado,
sonido
casi tierno que se esfuma
pero
un cascabeleo apenas audible
anuncia
que regresa
la
ola :
maracas suaves
que una invisible mano
sacude
intermitente mente
7
Sonido
etéreo de conchas
ensartadas
en el hilo
de
la brisa,
monotonías
alternadas
con silencio
intensidades
en la intensa tarde
de las cigarras.
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