HEREDIA, San Isidro. Por Claudio Enrique Monge Pereira . III Festival Internacional de Apachetas .
FUE MI DESTINO
Caminar
por ese bosque
de rocas casi eternas
en su soledad. Sentir
su aliento de libélulas
abandonadas al azar
esperando el final
irrenunciable de
la arena.
Desbocarse
sin temor a la verdad
que nace del certero
choque entre huracanes
y sonrisas que dieron
su espalda a la sombra
y al olvido. Saberse casi
perdido como la corteza
inerte de los árboles
abatidos por el hacha
o por los siglos. Vivirse
y luego morirse sin
ninguna sonrisa para el
viaje en reversa hacia el
retorno. Asistir con traje
de recuerdo a la fiesta fatal
de todos los olvidos. Serse
uno y nada. Nada y todo.
Todo y mucho para
perder lo reunido
en lo que tarda un trino
del ojo a la mirada.
Y seguir caminando
sin mirar hacia atrás,
que al fin y al cabo
cuando me nacieron,
no se habían
concebido los
caminos de regreso.
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ
HERMANOS
Henos aquí,
asombro y asombro
frente a frente.
Así de simple o
de complejo es el dolor
de los caídos.
Desembocan los rios
y ellos saben que el mar
ya los espera mucho antes
de que sus aguas se sumerjan
en las sales complejas del olvido.
En su carrera arrastran a los caídos
en la ardua lucha para derrotar hachas
motosierras y fantasmas: y esos yacen
sobre las arenas como troncos huérfanos
de extremidades y de aliento.
Heme aquí en esta orilla
que huele a derrumbes,
de espaldas al mar tú y yo,
abatidos como soldados de
vanguardia desprovistos de defensa.
Abatidos y aún sobreviviendo con
las raíces desnudas y a la intemperie
susurrándose todos sus dolores con la
parca gaviota que perezosa parece tan
sólo una triste acuarela del recuerdo.
Te hablo y doy mi abrazo de hermano
solitario y siete lapas rojas lloran muy
sentidas la muerte de su abrigo
y su sustento.
Almendro te llaman, y
a mí, el viejo que escribía
poemas de amor para nadie.
Hoy yacemos ambos sobre
trozos de aire enrarecido, apenas
para no perder la consciencia de
saberse en vísperas del viaje a la
nada que lo contiene todo.
Yo tengo tu corazón de almendro:
Tú un tronco que rechaza aún
la muerte y me grita que el amor
todo lo puede…
qué el Mar vendrá por ambos
y volveremos a navegar.
ClaMo
TIVIVES
SER O NO SER
Ser la frondosidad
del árbol cuya piel
anhela su abrazo
para no sucumbir ante
las inclemencias del Sol:
La roca dispuesta en
posición de cuentas de
Rosario para sus pies
cuando ella decida cruzar
el río sin mojarse.
Ser el tramo de arena
fría para que sus pies
al cruzar no sufran el
tormento incandescente
de las rocas volcánicas:
La nube fecunda
deseando desgajarse
sobre su tierra sedienta
y preñarle las semillas
que llevan mi sustancia.
Ser la huella repujada
aun sobre la roca dura
como Heraldo que señala
la dirección deseada
de sus anhelos:
La estrella luminosa
para sus noches oscuras
cuando navegue ansiando
arribar victoriosa al muelle
exacto donde mi amor la espera.
Ser la puerta de maderas bellas
que se le abra al instante y le
despliegue en el acto la
alcoba de oro y celajes y cumplirle
el Cantar de los Cantares:
La frondosa montaña donde cada
mañana y cada tarde sean sus
árboles predilectos los que perfumen
sus risas mientras los grillos
ensayan el concierto de la noche.
Ser o no ser...
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ
GANSOS Y SOMBRAS
Sensible,
la brisa se hermana
con los gansos y ellos
le devuelven atentos
la algarabía de sus
voces siempre listas.
El milagro del mundo
ordena su anarquía
y atento desacomoda
el movimiento repentino
de las cosas y los cielos.
Todo lo escuchan:
el leve susurro es
estruendoso trueno
que desata sus antenas
invisibles y enciende
todas sus alarmas.
La mínima gota de agua
desde su lejanía es
toque de trompeta
en sus gargantas
y llamado
al combate
día y noche.
De niño supe
que salvaron a Roma
de una peste pendenciera
para pagar moneda
por moneda. Allá,
en las lejanas estepas
de Rusia, de joven
los veía volar
en aires de ternura
sobre millones de
girasoles atentos
a su aletear de adioses
sin retorno. Aquí,
en esta tierra de
los Grandes Altares,
paso horas con ellos
y no nos agota
el tiempo. Ya
hemos aprendido a
pronunciar nuestros
lenguajes y a descifrar
cuál es la ruta que se
sigue cuando es el
olvido la moneda
con que paga
la injusticia. Les
digo que no olviden
reservarme la punta
del vórtice cuando
debamos regresar
por lo perdido.
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ.
DECISIÓN
Tengo árboles inmensos
que me pueblan
el tiempo…
Bosques eternos
preñando mi carne
con miles de semillas.
Bosques mínimos
que tiernos se
arrullan frente
al
c
i
e
r
t
o
celaje
de tus ojos
de
i
n
v
i
e
r
n
o…
Has abierto
canales en mi carne
y por ellos se deslizan
mis fluidos hasta la tierra
semiabierta de tus
huesos.
Siento
una legión de raíces
construyendo la luz
para salir a verte,
para salir
a darte la sombra dulce
y frondosa de mis brazos
y compartirte los frutos
que en el horno
de mi sangre
cultivaron
la miel
y la
s
e
m
i
l
l
a…
Hoy
he decidido salir
a liberarte del carbono
oxidado de los tiempos
y ofrendarte un ozono
absolutamente
enamorado:
Árbol soy
y en mis manos
ya llevo la semilla.
ClaMo
ZURQUI
HIEDRA QUE LIBERA
Hiedra aferrada a mis cabellos
te descubro cada día,
me desatas
en vez de aprisionarme.
Como una leyenda azul
y transparente perfumas mi estatura.
Me bamboleo sobre
la superficie
de tu mar inmenso
y soy un pequeño
bongo enamorado.
Permaneces en mí,
igual que una ausencia
de árboles extraviados
y sin límite:
Igual que la gota permanente
me penetras cuando distraída
caes sobre la raíz atenta
de mi alma.
Sólo yo sé cuánto te amo
y cómo sueñan mis frutos
con tu boca.
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ
RAÍZ Y NUBE
Ser raíz
como ser nube,
que siendo flotante
es el primer sustento
de mis venas.
Porque para qué ser raíz sin nubes coronando los sueños; para qué desear multiplicarse sin esa Compañera que flota
y se desprende cuando la justicia le llega a las raíces? Ser Nube es como ser Raíz, que siendo subterránea
es su principal aliada.
Porque para qué ser nube
sin raíces si se queda
flotando y no acude
al beso que prolonga la Vida.
Nube y raíz, como decir beso y boca; o labios hacendosos que se donan la saliva nutriente que aniquila las terribles bacterias del odio mortal de los olvidos.
Raíz y nube,
en trenza milenaria
de gleba y cielo,
de aire y huella demarcando los caminos por donde transita la Vida desde su nacimiento: Big Bang eterno de cristales y metales atrapando el tiempo para luego liberarlo en el misterioso paladar de las constelaciones.
ClaMo.
Toyopán, ZURQUÍ
San Isidro, ZURQUI.
PECHO HABITADO
Llegará el tiempo
de entender mi canto,
de escuchar sagrado
el rugido inmenso que
habita en mi pecho:
De sentirlo entero como siente
el viento quién se lo ha llevado.
Llegarán mis pasos al dintel
amado donde tantas veces
brillé yo encendido y entré
de rodillas con el mismo
espíritu que en el mar el río.
Verán cómo salgo de mi
Bosque eterno a olfatear
las calles sin hacerles ruido.
El canto que entono lo
aprendí del río cuando
viaja alegre sin ningún
descuido:
Con sus ojos
de agua más dulces
y tersos que todo el rocío
que en mis noches largas
va conmigo amigo sin
pena ni hastío.
Hoy no me desvela
que este canto mío
reciba el rechazo de la
tal cultura de los sortilegios
que tienen su palco en el
ghetto zarco de los privilegios.
Sí me llena el alma
de angustias sinceras,
que cantarle al Pueblo
metáforas simples rellenas
de amor, deviniera en premios
de los que hacen fila y sueñan
con podios de escudos tallados,
desde donde imitan al gallo que
sólo le canta al mejor postor.
Los cerros que saben
por qué me desvelo
y el ardor de mi Alma
que desde los ojos
baja a las entrañas
y ruge encendido
como lava libre
que enseña
a volar:
Esto yo
les digo, luego de
una noche sentado
y tranquilo, pensando
y oyendo el tambor
del pecho donado
por Dios.
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ.
EXTRAVÍO
Nube cargada,
monumental cúmulo limbo
en el centro del camino.
Mis pasos perdidos sin
saberlo en ese instante.
Ojos que fueron
bosque temblando
ante la certeza de cientos
de aguaceros por bajar.
Pasos que desolados
corrieron sin rumbo
quebrando la hojarasca
delatora y traicionera.
Nube desgajada,
igual que la tersa mandarina
que desconsolada grita
pidiendo la certeza
de una boca hambrienta.
Pasos buscando las
últimas huellas ya casi olvidadas.
Ojos huérfanos sin aquella luz.
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ
AGUA INMENSA
Escribo,
invento;
digo que practico
el aciago oficio
de parir poesía
para repartir en trozos
el Alma que me crece
y expande el pecho
hasta sentir cómo el
corazón intenta rebasar
el límite entre el tiempo
y la distancia.
Digo
invento,
escribo sobre
planas y extendidas
aceras de rocas metálicas
con pinceles empapados
de agua y otras transparencias.
Sufro lo indescriptible cuando todo es viento huracanado
o brisa tímida
y pacífica.
Por eso sueño y digo que escribo con agua sobre fuego.
Entonces ese viento diverso me atraviesa los huesos y mi piel
se marcha en fuga
a sepultar olvidos.
Digo con agua,
pero sé por sus ojos
que aún dormidos sonríen
frente al deseado
sueño, que con agua,
sólo se escribe
lo que seca la brisa…
Sólo aquello que muere
bajo el titánico peso
de las mariposas doradas
que olvidaron por qué el mundo
es una gota inmensa
colgando en el vacío,
nos sostiene de pie.
ClaMo
Toyopán, Zurquí.
SI…USTED
Usted Gaviota
que cansada vuela
en busca de consuelo.
Usted Señora, tan noble siempre
como el viento que
suave se entrega:
Usted Gaviota;
tan noble y buena como el Mar
cuando calla sus penas...
dígame qué es mejor
para levantar el vuelo?
Dígame Señora:
Será
un abrazo?
Un beso con labios
sin tormento?
Una sonrisa clara como
las nubes de verano?
Una mirada en solsticio
anunciando la temporada
de las esperanzas?
Dígame, Usted,
noble seńora de las sonrisas
que navegan el espacio...
Dígamelo Usted
con esa libertad universal
que lleva en su espalda
desde el origen de
todas sus hermanas.
Será un olvido...
un olvido revestido de corales
y anclas que se ahogaron
en el tiempo amargo,
o esos besos de espuma
que se mueren en la playa
de todos los amaneceres
y los atardeceres
sin esa luz
amada de aquellos ojos
que asustados fundieron
su brillo con las sombras?
Sólo dígamelo Usted,
Gaviota en vuelo,
señora noble y buena
como los anhelos
que son ancla ya en el Mar
de mi destino.
ClaMo
ZURQUÍ
BONSAI
Agua no canta
Se calcina el techo
El lecho pierde.
Llega la hora
Salta el grillo mudo,
Y yo le canto.
Graznan los gansos
Las estrellas despiertan
Yo sueño feliz.
No hay mentira.
En el agua espejos,
Reflejos danzan.
ClaMo
TANTAS VOCES
tiene este mar
que nos sembraron
en el pecho;
tantos mundos acomodando
su geografía enfrente
de los acantilados
ante la inocencia
de las gaviotas que
sólo vigilan su hambre
desde la mirada
del último pez
que se les dio en
soberano sacrificio.
Tanta espuma
alocada extasiando
su demencia en beso
deliberado con la arena y
las repujadas crines
de los hipocampos que
galopan su sonrisa
entre algas, sargazos;
y los viejos caracoles
que murieron de hastío
esperando la retribución por
haberse dado enteros a
hospedar la libertad.
Tantas voces
tumbando
los silencios...
tantas que el silencio
mayor siempre será
como el grito poderoso
de las piedras del camino
que sollozan su orfandad calcinadas y pisoteadas por
casuales peregrinos.
Tantas tantas que aturdido
el viento se ha marchado
a buscar la suave melodía
de la brisa.
Polifónico es el mar:
aunque sólo le falten
las anheladas melodías
de algunas caletas que un día busqué y me negó la selva.
ClaMo
Toyopán, ZURQUI
ORANDO
Alabarle al cielo
ese amor probado
a todas las semillas
con su himno de agua.
Caminar por ese bosque
de aguas repartidas
y esperar que las nubes
sigan anegando el Mundo.
Darse como nube
a otra nube y hacer
de la lluvia millones
de miradas germinando.
Dejarse fecundar por lo Divino
y atreverse a fecundar
la nueva Vía Láctea
sin temores.
Arrebatarle al Universo todos
los luceros perdidos y guardarlos
en el Alma para el día del
regreso al Vientre Eterno.
ClaMo
Toyopán, ZURQUÍ
En el Bosque todo es perfecto
(¡Qué magníficas son tus Obras, Señor,
Qué profundos tus designios! Salmo 91)
En el Bosque
Todo es perfecto:
El Pájaro que canta
y comparte con todos su canción…
La Raíz que se abraza de la Tierra
como si fuera un marinero
que no quiere zarpar.
La Hoja
que cae suavemente
a nutrir el suelo con su muerte.
El Viento que besa
todo lo que existe
y se enriquece con su beso.
El Sendero de la Hormiga
y la Hormiga misma
que se dignifica en el trabajo.
La Mosca
que abanica sus alas
para tormento del que pasa.
La Serpiente que yace quieta
esperando que la inocencia o el descuido
la alimenten.
El Árbol
que comprende mejor que los filósofos
la entrañable multitud de las alturas.
El Arroyo
que viaja saludando al Mundo
y deja a su paso la Vida en sorbos repartida.
La Nube errante
y la Nube detenida:
Ambas hermanas de la ausencia.
La Liana
que conoce todos los recovecos del Arte
y zurce sobre el árbol manteles de barrocos avatares.
El Escarabajo milenario:
Mínima curvatura del Cielo,
indiferente ante las miradas del intruso.
El Cangrejo mágico
que aumenta la seguridad de su caracol
cubriendo su estatura con la hoja.
La Guacamaya
que chilla su Libertad
mientras pinta el Cielo de arco iris.
La Palmera
que camina sigilosa
cuando la luna duerme.
El Mono
que sabe del espacio
más que los ingenieros y los doctos.
El Jaguar que esconde su piel
porque el color de la luz
le prohíbe desatarse.
El Río que golpea la roca
para demostrarle con espuma
su amor a las distancias.
La Araña milenaria
que sabe mejor que nadie
cuándo los caminos duermen.
La Mariposa Azul
que es el Cielo repartido entre nosotros
por el Padre Celestial de los pintores.
El Coco
que guarda su océano diminuto
hasta que el hombre lo descubre.
El Musgo húmedo
sosteniendo el recuerdo de la nube
hasta la noche.
La Lluvia:
Madre de toda la Sabiduría
del Planeta...
Y Todo lo demás
que mis ojos limitados no ven
ni mis sentidos sienten, es Perfecto...
Perfección de Aquel que modeló
mi diminuta arcilla y regaló su SOPLO.
Por eso digo con este corazón
que me sostiene en pie frente a tanto Portento
que en el Bosque Todo es Perfecto…
Sólo mi paso es torpe
y pisa pesadamente las alfombras
que ÉL para mí construye…
Camino sobre ellas atrofiando su Canción
con mis afónicas notas
de martillo torpe y pobre,
Y sueño mi sueño ancestral
abrazándome a los árboles
como lo hacen la Nube y el Musgo…
Pero sólo logro
que la Perfección del Bosque
aumente la ignorancia que me habita.
Sigo caminando
y el misterio que llevo pesa
como una mochila repleta de lingotes,
Y la sed me invade…
Y con sólo abrir los labios
el Mar resucita su recuerdo
y las Olas que rompen en mi mente
son Lluvia libre y soberana.
Y cae la tarde…y en el Bosque todo es Perfecto.
Nosotros también podríamos serlo;
como la Hoja que se pudre
para darle Vida a la Nueva Vida,
o como el eterno sueño
del PADRE CREADOR
del Universo.
Claudio Monge Pereira.
San Isidro de Heredia, 24 de septiembre de 2000.
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