Marina Moncada
(Managua, Nicaragua, 1949).
Se Bachilleró en el Colegio La Asunción. En 1974 obtuvo
su licenciatura en Psicología y Psicopedagogía de la Universidad
Centroamericana. Fue sicóloga del Departamento de Orientación Educativa y
Vocacional del Ministerio de Educación. Ha trabajado como sicóloga en programas
especializados en la prevención y tratamiento del alcoholismo y otras
drogas, y en el sistema de educación pública de Los
Ángeles, California donde actualmente reside.
Sus poemas han sido publicados en La Revista 7 Días, El
Nuevo Amanecer Cultural, La Prensa Literaria, Revista 400 Elefantes, Revista Des Honoris
Causa y ha participado en el VIII y IX Festival Internacional de Poesía de
Granada. Memoria desplomada (Leteo, 2012) es su ópera prima.
Nacer a
los pies de un volcán
rociada de lagos
y en el centro de América,
es buen augurio.
Llegar al mundo en el
ombligo del calendario
y llevar el nombre de mi
madre,
es un privilegio.
Nacer antes de los muertos
y codearme con ellos en mi
fecha,
antes y después que
mueran,
es una responsabilidad.
Hablo del Momotombo,
del Xolotlán
y del triángulo de América
Central,
de la poesía y la música
ajena y propia
de Frances Sargent Osgood
-la más cerca a Edgar
Allan Poe-
de Efraín Huerta, a quien
leí tarde,
y Paul McCartney
al que absorta escuchaba
en los 60.
Haber crecido en Managua,
desde el 1949,
mucho antes del terremoto
del 72
en medio de guerras
entre otros y contra
nosotros,
es sobrevivencia.
Haber nacido del amor
y vivido para descubrirlo
es un milagro.
BANQUETE
Quise encontrar un poema bajo el árbol
escuché ruidos en el ático
era el gemido de la madera invernal
hurgué en el sótano atiborrado de recuerdos
mudos
La chimenea de ladrillo de barro chisporroteaba inofensiva
Las luces navideñas despilfarrando
energía
intermitentes construían hogares desechables
La televisión transmitía la Misa de Gallo
-muy peligrosa la calle-
el ritual queda en casa
con el pariente deprimido o borracho
y rabias postergadas apoltronadas en la reunión
El festín admitía espacio para postre, vino y agruras
Los incrédulos gozaron igual.
Quise amanecer con un poema bajo el árbol
y lo encontré en el rostro de los niños
que con su novedad virgen, preguntaron
si ya llegó el Niño Dios.
POLEN
"Y tanto hirieron el soto
que de las flores altivas,
doblegadas pero vivas,
yo sentía el sufrimiento."
Robert Frost
Su belleza es indiscutible
díselo en verso
y después hablamos
No confundas su aroma
con la gardenia
su forma con el tulipán
o su nombre con Madreselva
Si juegas con sus pétalos
sea solo para
saber si te corresponde
Ni se te ocurra llamarle
"mi flor nacional"
a menos que tú seas su tallo
y ambos broten del mismo suelo
Ella es vertical, no crece
en matorrales
córtale la maleza
no vayas a espinarte
con otro zarzal.
02/10/16
Esta tarde riego mi jardín y evoco el tuyo
Mientras yo uso guantes y fertilizante
el tuyo nació de tu entrega y tus manos desnudas
Ante la tierra mojada me digo:
Que no debo regar
por tarea
sino abonar la tierra que hoy apacible
mejoras, madre.
SEMBLANTE
Sutil, aparta el velo
para ver su semblante.
Lo encuentra ojerizo
por la espera lánguida
de la mano sedosa
que casi desteje
otro océano.
RECETA
El secreto del Gallo Pinto,
es poner más arroz que frijoles
Del Arroz Aguado,
más agua que arroz
Hay otra puerta por donde
entra el amor
Y es mejor no decir
el primer te quiero
para no echarlo a perder.
DESAMOR
No es el amor
es su ubicuidad
no es la
dimensión
es la unidad de
medida
no es lo que
dura
es cuándo llega
no es desamor
no da para más.
MIRADA
OTOÑAL
A Roberto Carlos Pérez
Este podría
ser un jueves cualquiera,
de esos que
abundan en el calendario.
Pero hoy
cayó la primera lluvia otoñal
y con ella
el declive de los ánimos.
Las plantas
tropicales, hurañas
pernoctan en
terrenos de indecisos soles.
Su
exuberancia, habituada a otras estaciones
-mis
veraneras doradas-
no logra
domar la extrañeza de su sol.
Sur de
California
Octubre/2013
RASTREO
Herida, corre sobre sus huellas
huyendo del cazador
pareciera indicarle que vuelva
aunque sea a moretearle el alma.
Así tendrá pruebas visibles para otros
que deseen rastrear el camino
y recoger las franjas de memoria.
DESPUÉS DE LA SIESTA
Un papel
arrugado ignorado en la basura
el teclado
desvanecido
de tanto
escribir
es hora de
la siesta del verso
que no ve ni
escucha
arrumacos
pasionales
ni a la
pareja que desfallece
de tanto
amar
hasta
desperezarse
convertido
en eco de otros amores.
101 FREEWAY
A
María Verónica
Cabizbajo,
cuenta
sus papeles verdes en mano...
el campesino
en supermercado blanco.
De camino a San José, California
la brújula tambaleante me indica
que el sol se esconde a la izquierda o hacia el West
De regreso a Los Ángeles, la Estrella Real
se acomoda a la derecha o doblevé.
Inclemente y vertical, en su cénit, se desploma
sobre las espaldas encorvadas
de los sudorosos jornaleros
mientras con ira y hambre rezagadas
recogen la misma fruta
que con mejor suerte,
los apóstoles escanciaron en su cáliz
mucho después del Edén.
21/08/16
No fue la manzana,
el verdor o la carne
que el hambre calmaron
ni el abrigo que la desnudez
a la intemperie cubrió
Fue una sola piel hecha de dos íngrimos cuerpos
a su nuevo hábitat,
ajenos.
31/08/21
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